Durante los días 4 y 5 de abril se celebró en el paraninfo del Campus Universitario El Ejido el III Seminario Internacional de Reporteros de Guerra, organizado por el Ayuntamiento de Estepona y que se encuentra dentro del programa de actividades "Estepona Ciudad del Periodismo". El acto contó con la colaboración de la UMA, con la presencia y colaboración de un amplio elenco de personalidades dentro del mundo universitario malagueño y con el patrocinio de Valle Romano .
En cuanto al programa del seminario, hay que destacar el nivel de todos los ponentes compuesto por 10 grandes y afamados profesionales del periodismo de guerra del panorama nacional e internacional como Fran Sevilla, Bru Rovira o Mercedes Gallego entre otros, quedando representados mediante ellos, los principales y más relevantes medios de comunicación de España con corresponsales en países en guerra o en zonas de conflictos.
Por otro lado, cabe destacar la gran acogida del seminario entre los estudiantes universitarios malagueños, reflejada tanto en el nivel de asistencia como en el interés mostrado por estos en todas y cada una de las ponencias. El crédito que se daba y la obligación de asistir para realizar este artículo quizás llenó más el paraninfo, pero sin duda, muchos de nosotros íbamos a asistir igualmente, pues algunos fuimos el año pasado y nos conmovió bastante las vivencias de estas personas que arriesgan su vida por la información.
Hablando ya de los contenidos, se podría decir que en general hubo dos ideas fundamentales dentro de las exposiciones: "la espectacularización de las guerras en la actualidad" (el periodista se convierte en ocasiones en un elemento más del espectáculo) y "el poder que poseen los medios mediante sus informaciones para reflejar la auténtica realidad de una guerra" (situaciones reales de conflicto donde muere gente inocente y en donde se producen verdaderas aberraciones contra la dignidad y la moralidad humana).
A nuestro modo de ver, creemos que ha resultado un seminario muy productivo, ya que gracias al alto nivel de los ponentes, tanto por su formación como por sus innumerables vivencias y anécdotas personales, no sólo hemos tenido ocasión de conocer las tramas y medias verdades que se producen en toda guerra, sino que se nos ha dado la oportunidad de reflexionar acerca del papel del periodista de guerra, aparte de recordarnos muchos valores y principios que, en ocasiones, olvidamos y que merecen ser recordados.
Cada uno de los ponentes, ha reflejado su realidad; la realidad que conocen gracias a su formación y experiencia profesional como reporteros de guerra. Se podrían destacar muchas situaciones y vivencias, pero, quizás, lo que resulta más significativo de todo, es que, aunque cada uno de ellos pudiese basar su intervención en un determinado tema o contenido, todos coincidieron en algo que creemos fundamental: la importancia de las víctimas en las guerras.
Sin duda, éstas son las personas que viven en los países implicados en el conflicto. Nosotros, como comunicadores, podemos ser uno de los millones de afectados pasivos o uno de los pocos "héroes" que arriesgan su vida por informar sobre la veracidad de los hechos pudiendo poner nuestro grano de arena para una resolución de los intereses temprana y pacífica. Hay que tener en cuenta que las personas que viven en estos países en guerra no saben los verdaderos motivos de los conflictos y tienen todo el derecho a ser informados.
En la actualidad, las guerras no responden más que a una suma de intereses económicos y choques culturales y políticos como consecuencia de la falta de empatía por parte de cada uno de los bandos, y, sobre todo, por la idea que tiene nuestra cultura occidental de intentar imponer nuestro sistema o forma de vida en todo el mundo. A eso hay que sumarle que la objetividad no existe en el mundo de la información y que cada medio se posiciona tratando sus contenidos a partir de este hecho.
Como bien se ha recordado en este seminario, la guerra no es más que la derrota de la humanidad, la pérdida de vidas y el sufrimiento que produce nunca puede estar justificada con los “posibles beneficios” que se obtengan. Pero... ¿realmente no se pueden solucionar las discordias entre países o entre bandos de un mismo país pacíficamente?
Todas las guerras tienen detrás de ellas un porqué y el papel del periodista, debido a la función social que cubre, es el de buscar ese porqué y las consecuencias derivadas para conseguir esta finalidad; ello mediante el compromiso y el rigor, para así poder aproximarse lo más posible a la realidad y dar a las víctimas de la guerra la importancia que merecen (las víctimas no son actores en un espectáculo, son gente real que muere de una forma trágica o que son maltratadas).
¿Vosotros, como personas o periodistas, iríais a estos países en guerra para cubrir la información? Sin duda, os lo pensaríais mucho, no sólo ya por vosotros, sino por vuestro entorno familiar y afectivo y por las dudas de arriesgar tanto para que luego te veten la información. Es una gran experiencia personal y profesional, pero es una decisión que no se puede hacer a la ligera dejando tanto atrás.
Nos ha llamado mucho la atención las diferentes formas de vivir la guerra dependiendo del país. Mercedes Gallego ya habló del papel de la mujer y las aberraciones que sufre en países árabes. Hay que tener en cuenta que incluso los propios militares violan o abusan de sus compañeras de profesión.
Analicemos lo que analicemos, todos estamos de acuerdo que la guerra no tiene parte positiva. Es más, aunque un bando o país gane la batalla, ha perdido a miles o millones de sus habitantes y ha ganado otros miles o millones de descontentos.
Responsable de la semana: Prado Caballero Alañón